Cerrado por vacaciones

Por fin llegó el tedioso quince de agosto. Como diría el apócrifo francés atribuido a Aron, nos encontramos en medio de esa engorrosa época del año que media entre las huelgas de primavera y las de otoño. Agosto es el verano de verdad, el de los posados en playas mediterráneas, las películas más que digeridas en la televisión generalista, el mes de las verbenas y fiestas patronales. Eso sin olvidar las eternas pretemporadas futboleras y los mundiales de baloncesto.

Básicamente, consiste en darle al botón “off” durante unas semanas.

En Passim también necesitamos descanso, como el resto de mortales. Otros en la blogoesfera ya han cerrado la persiana, algo que nosotros iniciamos a partir de hoy y hasta principios de septiembre. No nos vamos sin antes apuntar sugerencias de lecturas internacionales (ver al final de la entrada). Hay  odas al verano que no caducan y nos dejan material de sobra para no pasarlo mal cuando la canícula aprieta.

En realidad creemos que el problema reside más en el exceso que en la falta de atracciones, así que no nos entretendremos excesivamente en ello.

Sin embargo, conviene recordar que el verano de 2014 viene cargado de simbolismo. Hace cien años, en 1914, el verano fue un campo sembrado de momentos históricos y de muerte en Europa. Tal semana como esta la Wehrmacht se enfrentaba al ejército francés, los jirones del ejército belga y el ya desembarcado cuerpo expedicionario británico en las batallas de Mulhouse, y unos días después, en los campos de Lorena.

Curiosamente, antes de que se produjera la gran deflagración a nivel continental, Europa era un continente de vacaciones. La mayoría de observadores internacionales, sobre todo ingleses y franceses, mostraron su sorpresa por la noticia de la escalada de tensión durante el período estival. Poco importa la máxima de que las revoluciones (y las guerras) no se inicien normalmente en invierno. La elite que regía el continente estaba de vacaciones, con el estanco cerrado. El propio Káiser alemán Guillermo II veraneaba en Noruega cuando el Emperador austríaco Francisco José lanzó su ultimátum a Serbia, lo cual inició el fatal dominó. Por su lado, cuando Francia quiso consultar las opiniones de embajadores extranjeros destinados en París a raíz de la declaración de guerra unos días después del ultimátum, se dio cuenta de que sólo había uno presente en la capital francesa. El resto estaba pasándoselo en grande en Bretaña, Biarritz o la Costa Azul.

Cien años después, desde Passim esperamos que el final de agosto sea más tedioso, banal y relajante, y que no ocurran sobresaltos de este calibre que nos conduzcan a caminos desconocidos. Con todo, las salpicaduras de la inestabilidad (cuando no directamente de la guerra) ni nos dejan indiferentes ni nos hallan equidistantes. Desde los focos mediáticos en Gaza hasta Ucrania o las tensiones en el mar de China meridional pasando por otros conflictos recientemente más alejados del foco de la gran prensa internacional como Siria, Libia, Irak, Nigeria y el Sahel; y otros incluso olvidados, entre los cuales se destacan el Congo (RDC), República Centroafricana, Somalia o el Estado de Arakán en Birmania.

Nos despedimos agradeciendo a nuestros autores, colaboradores, y sobre todo, a nuestros lectores por seguirnos en esta aventura. Prometemos volver con más fuerza y ganas en septiembre. Esperamos que nuestro granito de arena durante el curso que se cierra haya sido de vuestro agrado.

Nos vemos en menos de un mes.

 

Sugerencias de lecturas internacionales para el verano:

Escrito por Equipo Passim

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