Un genocidio, un pueblo y muchos juegos políticos

Conmemoración del genocidio armenio en 2011 (Armenpress)

Marine Ejuryan / Miguel Mateos

Cada año, el 24 de abril, miles de armenios marchan hacia el Tsitsernakaberd (monumento conmemorativo) para recordar a las víctimas del genocidio armenio. La gran mayoría de estudiosos no dudan en aplicarle el apelativo “genocidio” a lo ocurrido. Más allá de las discusiones terminológicas o históricas que existen en torno a esta terrible circunstancia histórica, lo que se vive en la actualidad es un gran juego diplomático y de intereses, en el que para muchos poco importa qué ocurrió realmente o cómo debería enfocarse desde el punto de vista del derecho internacional.

En las últimas semanas este tema ha ganado notoriedad internacional a través de la aprobación en el Senado francés de una ley, que prevé un año de cárcel para quienes nieguen las matanzas de armenios por parte del Imperio Otomano entre 1915 y 1917. Pese a lo mediático del asunto, no se trata ni mucho menos del único país en el que el genocidio armenio es un asunto relevante para su política interior.

FRANCIA

Hay otros muchos casos, pero el caso francés resulta paradigmático. La comunidad armenia en el país, con señalados estandartes, como el cantante Charles Aznavour, el difunto cineasta Henri Verneuil o el político del UMP, Patrick Devedjian, supera las 600.000 personas. El impacto de esta comunidad quizá pueda dar un indicio de cómo ya en 1972 se construyó en Francia el primer monumento conmemorativo sobre el genocidio, provocando la airada reacción del embajador turco que abandonó el país. Casi treinta años después, el gobierno francés reconoció el genocidio en armenio en 2001, y posteriormente, se produjo en 2006 un intento de aprobar una ley similar a la que ahora se ha aprobado. En ese caso la Asamblea Nacional llegó a aprobar la medida, pero antes de llegar el Senado francés, se retiró en 2011.

Debate en torno a la ley sobre el genocidio armenio en el Senado francés. AFP/ ERIC FEFERBERG

Esta aprobación final sirve como termómetro de las relaciones entre Turquía y Francia. Con la UMP  en el poder en Francia (uno de los grandes opositores a la adhesión turca en la UE) y un Erdogan que amenaza con tomar medidas, la tensión ha crecido en las últimas semanas. Es interesante señalar que tanto Turquía como aquellos que se oponen a la ley, acusan a Sarkozy de electoralismo cara a contentar al voto armenio para las presidenciales que están por llegar. Las mismas acusaciones recayeron sobre la propuesta de 2006, solo que si entonces la ley contó con la reprobación de intelectuales como el difunto Hrant Dink o Orhan Pamuk, ahora ha habido voces como la del intelectual francés Bernard-Henri Lévy o el profesor turco, Taner Akcam, que por diferentes motivos, la han apoyado. Intríngulis internos franceses, que deciden sobre lo que es o deja de ser el respeto de los derechos humanos.

ISRAEL

El caso israelí es también paradójico. Como bien explicaba el Jerusalem Post (JP) en un artículo de mayo de 2011, “durante años, los sucesivos gobiernos [de Israel] han bloqueado los intentos de miembros del Knesset [Parlamento israelí] de discutir el tema del reconocimiento del genocidio armenio debido a la preocupación de que esto dañaría las relaciones con Ankara. Este año [por 2011] , sin embargo, el gobierno no bloqueó esta discusión”.

¿Por qué?

El cambio de perspectiva está lejos de venir de un repentino apoyo a las reclamaciones armenias. Desde la llegada al poder del AKP en Turquía en 2006, las relaciones con Israel han sufrido un lento deterioro. No fue el caso del primer par de años de gobierno de Erdogan, llegando incluso a hablarse de que Turquía actuaba como canal de comunicación con Siria para Israel, pero capítulos como la Operación Plomo Fundido, en la navidad de 2008, con el incidente entre Erdogan y Peres en el Foro de Davos, o  la crisis de la “Flotilla”, empeoraron gravemente la situación. Las críticas de Erdogan a Israel en la Asamblea de Naciones Unidas en septiembre han sido uno de sus últimos capítulos.

Erdogan abandona la conferencia tras discutir con Peres en Davos

¿Qué papel juega el genocidio armenio en la relación?

Amén de en otro muchos campos, como ya mencionaba el artículo del JP, Israel está utilizando el genocidio armenio como arma política de forma poco disimulada. Tras muchos años de evitar el término genocidio, ya que no solo ponía en riesgo las relaciones con Turquía, sino que se trata obviamente de un tema de infinita complejidad en Israel, ahora la Knesset se encuentra en mitad de discutir su reconocimiento, tras haberse aprobado dicha discusión por el Parlamento. En la discusión, se debate incluso la posibilidad de crear un día para conmemorar el genocidio armenio en Israel. Un cambio de posición que llega justo después de las declaraciones de Erdogan, colocando el genocidio como un “juguete político” en que dependiendo el momento, se usa o deja de usarse.

ESTADOS UNIDOS

 El “amigo americano” es un caso particular. En Estados Unidos, analistas como Zbigniew Brzezinski sitúan al lobby armenio, junto al israelí y el cubano, como “uno de los más efectivos” en Washington. Para este lobby, el primer y más importante objetivo es el reconocimiento del genocidio armenio.  Hasta la fecha sólo el Presidente Reagan reconoció el genocidio armenio, en 1981, siendo el primero y el último en hacerlo.

El Presidente Obama se dirige a los medios en Ankara, Turquía. Charles Dharapak / AP

Desde entonces, ha habido algunos cambios. Un buen ejemplo es el Senador Obama, que antes de su elección, fue un firme defensor de la causa, llegando a decir que aprobaría el reconocimiento cuando fuera presidente. Pero cuando llegó el momento de la verdad, en 2010, el Presidente Obama, a través de su gabinete, pidió a un “panel del Congreso que no describiera la matanza de armenios por las fuerzas turcas durante la 1ª Guerra Mundial como genocidio“. Pese a la aprobación final de esta panel, las negativa a poner en entredicho las relaciones con un socio clave de la OTAN en Oriente Medio, en una época en que se empezaba a hablar de la salida de las tropas de Iraq, resultó del todo decisiva para que la propuesta no llegara a buen puerto.

ARMENIA

Armenios celebran la aprobación de la ley frente a la Embajada de Francia en Ereván. Tigran Mehrabyan/PanARMENIAN/AP

Al final, pese a que eventos como la aprobación de la ley en Francia desaten la alegría en las calles de Ereván, el principal implicado en el asunto, Armenia, que reclama internacionalmente el reconocimiento del genocidio, tiene un papel poco menos que marginal en lo que se discute en torno al tema.

Las reclamaciones a nivel internacional, canalizadas en ocasiones por sus grupos de presión, tienen a veces poco que ver con los propios intereses de Armenia. Es más, en ocasiones, las posiciones del gobierno de Armenia, que ha llegado a posicionarse a favor de la adhesión de Turquía a la UE, se ha visto confrontada por las posiciones de sus supuestos grupos de presión.

Esta situación, sumada al uso político del genocidio por parte de determinados países y criticado incluso por algunas autoridades armenias, ayuda poco al reconocimiento internacional y coloca una tragedia de la humanidad en una situación de “juguete político”, en que no debería estar.

Marine Ejuryan / Miguel Mateos. Bruselas.

Marine Ejuryan es Graduada por el Colegio de Europa en Relaciones Internaciones y Diplomacia. Especialista en temas de vecindad de la UE y en el conflicto por Nagorno Karabaj, actualmente trabaja en Bruselas.

Escrito por Firmas Invitadas

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