El lado (+) oscuro de Siria I

Pablo J. Garmón / Miguel Mateos 

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El obituario del diario The Guardian sobre Hafez Al Assad cierra con la frase “en ambas ocasiones, probó en sus luchas que podía jugar tan sucio como cualquiera“. Esta frase, referida a las habilidades políticas y bélicas del difunto dictador, sirven perfectamente para describir el talante de su hijo. El oftalmólogo que en su momento fue un tímido doctor, recientemente parece haberse tornado con cierta inquina contra su antigua profesión, pero de la manera más violenta, el ojo por ojo. Con una cifra de muertos creciente, y que actualmente se sitúa sobre los 7500 muertos, el envio humanitario aprobado por la ONU parece ser un tímido primer paso para frenar una masacre que podría haberse detenido antes.

Protestas contra Al Assad en Siria – UPI

Pero hay un hecho que marca esta tragedia más allá de los muertos, la inoperancia política. El cómo y el por qué la mayor parte de actores internacionales se han convertido en meros espectadores, responde a diferentes motivos, y merece la pena analizarlo cara tanto a entender la situación como a resolverla.

No parece que existan grandes movimientos entre los actores internacionales para darle una salida real al conflicto y poner fin a la matanza, a pesar de:

1.La llegada de Valerie Amos, enviada humanitaria de la ONU a Siria (tras el permiso gubernamental)  que ha denunciado la brutalidad en Homs.

2. El comienzo del diálogo por parte de Kofi Annan, enviado de la ONU y la Liga Árabe para negociar una salida al conflicto (pese a la primera negativa de los rebeldes al diálogo) .

Estos dos hechos no ocultan la indecisión de las grandes potencias  para resolver el conflicto. Intentaremos uno por uno explicar cuáles son las causas de fondo de esta comportamiento y qué puede esperarse de cada uno de ellos.

Assad y Putin / AP

- Rusia: “Rusia rechaza cualquier intervención militar extranjera en Siria“, titulares como este se han leído no solo en la prensa del régimen, sino en todos los medios occidentales. Aún siendo nítida la posición rusa, menos claras han sido las razones por las cuales Rusia ha vetado cualquier resolución de la ONU que fuera más allá de una condena simplificada, cuando esto resulta probablemente lo más decisivo del asunto. Hay un punto fundamental, Siria es el último socio estratégico ruso en Oriente Medio. Incluso la prensa oficial de regímenes afines a Al Assad como la iraní, reconocen el factor estratégico en las posturas del Kremlin. El enclave ruso de Tartus en la única base naval que los rusos siguen teniendo en el extranjero, y el dilema que presenta su presencia allí es claro. Poco apoyo a Assad podría dejarles fuera de juego… pero ir demasiado lejos en su apoyo podría dejarle fuera de un reparto de poder en un futuro gobierno de la oposición. Este apoyo viene ya de tiempo atrás y la reelección de Putin en unas elecciones controvertidas pone la balanza del lado del pragmatismo ruso.

Tampoco debe olvidarse a nivel militar las grandes compras sirias a empresas rusas, como Rosoboronexport, que ha supuesto un desembolso de las arcas sirias de 1000 millones de dólares el pasado año… empresa a la cual, en mitad de las críticas al gobierno sirio, Estados Unidos tampoco ha tenido reparos en hacerle encargos.

Assad y Erdogan / AP

- Turquía: La muy acusada política exterior neo-otomanista del gobierno de Erdogan tiene sus ecos en la situación en Siria. Turquía, como resulta comprensible en una nueva potencia regional (si es que en algún momento dejó de serlo), está en contra de una intervención militar desde “fuera” de la region (y susceptible a ser explotada por otras potencias) a las puertas de su casa. Con ello, Turquía sigue posicionándose dentro de una situación ciertamente peliaguda para ellos, ya que la zona fronteriza con Siria es caldo de cultivo de tensiones entre ambos países por el tema kurdo, y ambos utilizan este arma políticamente cuando lo consideran necesario.

Por otra parte, en su búsqueda de convertirse en un interlocutor viable y creible de los conflictos de la zona, Turquía trata de evitar ser vista como una potencia meramente militar, y ganarse el favor de una Primavera Árabe que ha utilizado el modelo laico gobernado por islamistas como un referente a seguir en muchos de sus casos (Egipto, Túnez…). El problema en este caso es la complejidad del asunto para los turcos, ya que se unen factores políticos (credibilidad en la zona), geoestrátegicos (las reservas de agua que discurren entre ambos países y que ya han sido utilizados por Turquía para presionar en el pasado) o de seguridad (el flujo migratorio entre ambos países y el ya mencionado caso kurdo). El cómo gestione dichos asuntos, y como es obvio, la posición militar dentro de la OTAN que condiciona su papel en la zona, influirá en la deriva diplomática del gigante turco en el conflicto sirio.

Ante la avalancha de cambios en las últimas horas, en la segunda parte comentaremos la posición europea, estadounidense y de la ONU, que condicionan la evolución del conflicto y resaltaremos cómo influyen las posiciones de los actores internos en la evolución del conflicto en Siria.

Pablo J. Garmón y Miguel Mateos (@poralgosera). Bruselas

Pablo J. Garmón es periodista, especialista en Información Internacional y Países del Sur.

Escrito por Miguel Mateos

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