Entre las bambalinas de Rio+20

Al hilo del artículo dedicado a los infortunios y desventuras de las Relaciones Internacionales vengo a hacerme eco de unos cuantos detalles relacionados con la reciente Cumbre Río+20. Está claro que la conferencia no ha satisfecho las expectativas, algo previsible, así que resulta más entretenido centrarnos en las historietas acontecidas en la ciudad carioca. Desde Wikileaks al Vaticano, desde el Rey de España a Ahmadineyad… directa o indirectamente todos han tenido su papel.

Peces gigantes hechos con pomos plásticos. Foto: Felipe Dana/AP

Un fracaso, grandes declaraciones pero nada concreto, desencanto, sobran temas y faltan consensos, todas estas revelaciones se han dejado leer y escuchar sobre la cumbre celebrada en Río de Janeiro. Con los países desarrollados centrados en la resolución de sus crisis no ha quedado otra opción que aprobar un texto de mínimos que deje a todos contentos. El consenso salido de Riocentro, lugar donde se desarrolló el cónclave medioambiental, ha sido apodado ya como “Río menos20” pues resultó una mera declaración de intenciones que apenas reafirma los compromisos firmados veinte años atrás.

Tan importante como la presencia de grandes mandatarios resultaron las ausencias. Tres nombres clave para la firma de cualquier acuerdo mundial no pasaron por la capital fluminense: Barack Obama, David Cameron y Angela Merkel. Ausencias que disgustaron a la anfitriona Dilma Roussef pues preveía los resultados de la malograda cumbre.

Se ha sabido que la ausencia de Obama se ha debido a las connotaciones negativas que un más que previsible fracaso de la cumbre podría acarrearle en su carrera hacia la reelección. El líder de la potencia que más contamina del planeta no podría cargar con esa responsabilidad. Por otro lado, gracias a Wikileaks, se ha conocido que con bastante antelación la apuesta norteamericana por Río+20 no fue ni muy decidida ni firme. Los famosos telegramas muestran que tanto el gobierno Bush como el de Obama se habían mostrado contrarios a la reunión, tratando de posponer la cumbre hasta 2017 y celebrar así un Río+25. Apesar de que Obama dio al mundo la esperanza de colocar la cuestión ambiental en el centro de su agenda al llegar al gobierno, al mismo tiempo, EEUU cuestionaba la utilidad del encuentro, preocupado por los recursos tanto financieros como humanos exigidos. Por tanto, la ausencia estaba más que meditada y no fue únicamente por motivos electorales.

Cientos de personas realizan un cartel humano que dice “Río para la vida”. Foto: Amanzon Watch/AP

El caso de España ha sido diferente. A pesar de una presencia diplomática en Brasil sin precedentes, con tres visitas al más alto nivel en poco más de un mes, el protocolo jugó una mala pasada al presidente español cuando al subir a la tribuna fue presentado como primer ministro de las islas Salomón. Olvidando este pequeño despiste, Mariano Rajoy pasó por Río para realizar una intervención y hacerse la foto de familia, poco más. En estas cumbres, España mantiene la postura de la UE, algo que ha sido tildado de contradictorio al mantener una defensa de la economía verde en Río al tiempo que en España dicta una moratoria a las renovables, accede a nuevas prospecciones petrolíferas o suaviza la Ley de Costas. Curiosamente, fue la ausencia de Merkel la que trastocó los planes españoles. Al parecer en el reciente encuentro del rey de España con Dilma, habría habido una petición de ayuda para que intercediera ante la canciller alemana aprovechando el encuentro en Río+20. Según el periodista Lauro Jardim, la petición la habría hecho el ministro García-Margallo, teniendo como finalidad que Merkel flexibilizara las condiciones financieras para la ayuda que el Banco Central Europeo daría a España, lo que indica que ya entonces el gobierno español intuía el “rescate”. Aquel día, Dilma sonrió al ver a Juan Carlos I inclinarse, aplaudirla y besarle la mano como a “una reina”. Finalmente Merkel no se presentó.

Viñeta que muestra la división del esfuerzo y la celebración de los acuerdos.

Centrándonos ahora en las presencias, la del presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad no pasó desapercibida. Como ya es habitual, Israel boicoteó su discurso. La delegación israelí abandonó el plenario por considerar que, a pesar de ser una conferencia sobre medio ambiente, el presidente iba a encontrar medios para atacar a Israel verbalmente. El cambio fue mostrado en esta ocasión, por la anfitriona. Dilma Rousseff rechazó la petición de un encuentro oficial, pedido por su homólogo de Irán, amparándose en la imposibilidad material de recibir a todos los jefes de Estado presentes en Río. Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño) dejó entrever así un giro en la política exterior brasileña. La negativa de Rousseff tiene un carácter simbólico y político, al marcar su impronta y alejarse una vez más de las pautas marcadas por su antecesor en el cargo. Lula mantuvo estrechas y polémicas relaciones con Irán y Cuba por ejemplo, y ahora Dilma está centrándose en una reaproximación hacia Estados Unidos y una mayor defensa de los Derechos Humanos. Antes de que la presidenta brasileña rechazara el encuentro oficial con Ahmadineyad, el “prefeito” de Río, Eduardo Paes, ya había plantado a los diplomáticos de Irán, pues declinó acudir a la inauguración de una réplica de las columnas de Persépolis, regalo del gobierno de Teherán. El acto fue cancelado con la excusa de que el local estaba en obras…

Y por último, hasta las alturas tuvieron representación en la cumbre y no exenta de polémica. El Vaticano posee estatuto de Estado Observador en la ONU y valiéndose de esa cualidad consiguió que Brasil cediera en las negociaciones. La presión pontificia logró que la expresión “derechos reproductivos”, que denota la autonomía de la mujer para decidir a la hora de tener hijos, fuera eliminada del proyecto de texto final de Rio+20, ya que el Vaticano no reconoce estos derechos por relacionarlos con la descriminalización del aborto. Algo que provocó desencuentros entre el resto de delegaciones.

Seguramente, muchas anécdotas más tendrían lugar en la “cidade maravilhosa” durante esos días en los que acogió a 193 mandatarios y más de 50.000 personas acreditadas, aunque sin duda, la mayor relevancia fue la ausencia de resultados positivos de la reunión. Al parecer, la La Tierra puede esperar.

Carlos Amatriain Busto. São Paulo, Brasil.

Licenciado en Economía y en Ciencias Políticas, especializado en Relaciones Internacionales e Iberoamérica. Tras su experiencia cubana escribe ahora desde São Paulo, donde trabaja.

Escrito por Carlos Amatriain

Etiquetas: , , , , ,