La Crisis Financiera en la Pantalla Grande

“No hay un banco en el mundo que tenga suficiente dinero en caja para pagar a sus impositores. Todo está basado en la confianza y estamos muy cerca…  Morgan Stanley y Goldman están a un palmo de distancia. Si el resto de bancos dejan de confiar en ellos, si dan marcha atrás en los préstamos interbancarios, todo se acaba en cuestión de horas. A partir de ahí, va demasiado rápido como para detenerlo. En estampida, no sólo un banco, sino todo el sistema. La gente común comenzará a preguntarse ¿está mi dinero a salvo? Retiran su efectivo, se forman colas ante los bancos, se atacan los cajeros automáticos… en un par de semanas, no hay leche en los supermercados.”

William Hurt en el papel de Secretario del Tesoro de EEUU Hank Paulson en Too Big to Fail. (vídeo en inglés)

Poco a poco han ido surgiendo películas que tratan de explicar las causas de la crisis financiera. De ficción o documental, con un tono didáctico o panfletario, nos ayudan a comprender mejor cómo hemos llegado a la catastrófica situación económica en la que nos encontramos. Es un reto nada desdeñable debido a la alta complejidad del sistema financiero. En general todas apuntan a un misma diana: la desregulación del mundo financiero y la despreocupación en Occidente por la economía “real” o productiva.

Malas Noticias (Too Big to Fail, 2010).

Film para televisión de la HBO basado en el libro homónimo de Andrew Ross Sorkin sobre el comienzo de la crisis en 2008 y dirigida por Curtis Hanson (L.A. Confidential, 1997). A modo de “thriller financiero” retrata las relaciones entre el Gobierno de Estados Unidos, Senado y Cámara de los Representantes, la Reserva Federal, la gran banca, fondos buitre e inversores en el momento que se desata la crisis financiera. Para ello toma el punto de vista de Hank Paulson, Secretario del Tesoro de la Administración Bush, y su participación en la salvación de Bear Stearns y la caída de Lehman Brothers y la aseguradora AIG. De esta forma presenciamos cómo afronta el poder político el caos generalizado a raíz de la quiebra de Lehman Brothers hasta la aprobación del programa de rescate del sector financiero (TARP).

La caracterización de los personajes está muy lograda (especialmente Paul Giamatti como Bernanke) pero ha sido muy discutido si la película refleja fielmente la realidad. En cualquier caso, es espeluznante ver a Timothy Geithner, Presidente en ese momento de la Reserva Federal de Nueva York, tratando de fusionar bancos como si estuviera jugando al Monopoly, a Ben Bernanke, Presidente de la Fed, asustar al Congreso con una nueva Gran Depresión y a Hank Paulson llamar a media noche al inversor George Soros, asustarse al comprobar lo dependiente que es la economía estadounidense de la compra de deuda pública y privada por parte de China o arrodillarse ante Nancy Pelosy, Presidenta demócrata de la Cámara Baja, para aprobar el TARP. El tema principal de la película es el riesgo moral. Cómo la desregulación ha provocado que los bancos de inversión hayan podido incurrir en negocios de gran riesgo a través de la innovación financiera y al mismo tiempo se hayan convertido en “demasiado grandes para caer” (too big to fail). Al saber que no serán castigados por sus acciones y que en último término serán rescatados para no poner en peligro al conjunto de la economía se aprovechan para socializar las pérdidas y continuar con las mismas prácticas.

Muy recomendable para analizar como hemos llegado a la situación actual.

Inside Job (2010)

La ganadora del Oscar en la categoría de mejor documental en la anterior edición desgrana las causas de la crisis a través de material de archivo y entrevistas con ejecutivos, inversores, políticos y académicos. Charles Ferguson, su director, utilizó la entrega del Oscar para denunciar que ningún ejecutivo hubiera pisado todavía la cárcel. Resalta los conflictos de interés de consultores de agencias de calificación, profesores universitarios, funcionarios encargados de supervisar la regulación y economistas en general que tienden a presentarse como técnicos que se basan en datos objetivos pero que en muchos casos son juez y parte de aquello que analizan. Este papel legitimador de muchos economistas queda ejemplificado en el caso de Frederic Mishkin, profesor de la Escuela de Nogocios de la Universidad de Columbia, que escribió el informe “Estabilidad Financiera en Islandia” alabando el modelo desregulado de Islandia tras recibir 134.858 dólares de la Cámara de Comercio islandesa. Tras el crack financiero islandés cambió en su CV el título de su informe por “Inestabilidad financiera en Islandia”. La película ha llevado a que esta Escuela de Negocios y otras instituciones académicas se planteen su política de transparencia y su posición ante los conflictos de interés.

En Inside Job también se hace hincapié en la “puerta rotatoria” entre la banca de inversión y los cargos económicos en el gobierno estadounidense, incluida la Administración Obama, la falta de coordinación internacional criticada por Christine Lagarde o cómo las agencias de calificación no supieron (o quisieron) ver lo que se avecinaba:

Especialmente impactantes son las imágenes que recogen la vista del Comité de Servicios Financieros del Congreso en la que el demócrata Michael Capuano espeta a los directivos de los bancos que han recibido dinero público: “Han venido a nosotros hoy con su bicicleta, después de comprar galletas a las Girl Scouts y ayudar a la Madre Teresa, diciéndonos: “Lo sentimos. No lo volveremos a hacer. Confíen en nosotros”. Bueno, tengo algunas personas en mi circunscripción que realmente robaron algunos de sus bancos y dicen exactamente lo mismo. Que lo sienten, que no lo volverán a hacer. Déjenlos libres”

Deudocracia (Χρεοκρατία, 2011)

Fotograma de la película. Plaza Sintagma con el Parlamento al fondo.

El documental de denuncia de los periodistas griegos Katerina Kitidi y Ari Hatzistefanou costó tan sólo 8.000 euros procedentes de donaciones y es difundido gratuitamente en Internet con subtítulos en seis idiomas, incluido el español (abajo es posible ver el documental al completo). Nos ayuda a entender por qué una economía pequeña como la griega (supone el 3’8% del PIB de la eurozona, el 2,5% del de la UE y el 0,5% del PIB mundial) suscita tantos dolores de cabeza a nivel global. Desde un punto de vista marxista, indaga las causas de la descomunal deuda griega y la fallas de la arquitectura del euro. Critica el ancestral dominio por parte de unas pocas familias (los Papandreu, Karamanlis, Venizelos, Samaras…) de la política griega y como ello ha contribuido a que Grecia haya vivido a crédito desde la guerra de independencia en 1821.

También muestra como Goldman Sachs ayudó al gobierno de Kostas Karamanlis a falsear las cuentas públicas a través de contratos de permuta (swap) de divisas para engañar a Eurostat y poder cumplir así con los criterios de Maastricht y entrar en el euro, recibiendo por ello 300 millones de dólares. O como dicho gobierno cambió el método de contabilizar el gasto militar. Se hace especial énfasis en lo que hace poco Le Monde calificaba de “Francmasonería europea de Goldman Sachs”. Así, el vicepresidente de Goldman Sachs International (la unidad que diseñó el engaño) entre enero de 2002 y diciembre de 2005 era Mario Draghi, nuevo Presidente del Banco Central Europeo. Petros Christodoulou, que también era empleado del mismo banco de inversión, dirige la Agencia de Deuda Pública griega desde 2009. Y el nuevo Primer Ministro, Lukas Papademos, fue gobernador del Banco Central entre 1994 y 2002 y por tanto cómplice necesario del maquillaje de las cuentas públicas helenas. No aparece Mario Monti, nuevo Presidente del Consejo de Ministros italiano, que también fue asesor de Goldman Sachs.

Deudocracia traza un difícil paralelismo entre los casos de Argentina y Ecuador con el griego y apoya conceptos heterodoxos como el de “deuda odiosa”. Sin embargo, una salida a la crisis griega a través de este método parece un tanto quimérica. Por otra parte, es llamativo como recuerda que el único periodo en el que Grecia pasó de deudor a prestatario fue durante la ocupación alemana.

Debtocracy (versión completa con subtítulos)  BitsnBytes

Margin Call (2011).

Narra las 36 horas previas a la caída de un banco de inversión indeterminado. Un joven analista descubre de forma inesperada que el banco se encuentra en situación de quiebra y que la mayoría de los activos del banco no tiene prácticamente ningún valor real. En ese momento surge el dilema moral de escoger entre la propia supervivencia de la empresa o esparcir por todo el sistema financiero activos tóxicos, lo que podría llevar al colapso al conjunto de la economía y a muchos hipotecados a perder su casa. De ahí el significado de margin call.

Es la opera prima del director y guionista J.C. Chandor, hijo de un trabajador retirado de Merrill Lynch. A pesar de ser una película independiente, el reparto está encabezado por Jeremy Irons, Kevin Spacey, Stanley Tucci, Paul Bettany y Demi Moore. Es un relato crudo y distanciado de la realidad en que se mueven los empleados de una entidad financiera. Los pararelismos con Lehman Brothers llegan al punto de que el papel de Demi Moore es el de la directora financiera de dicho banco, Erin Callan, que hasta su despido era una de las mujeres más poderosas de Wall Street.

Retrata a los altos directivos del banco de inversión como carentes de toda empatía con sus empleados e incapaces de entender los productos financieros que venden. Así, el CEO del banco interpretado por Jeremy Irons llega a pedirle a un analista que le explique la situación “como si estuviera hablando con un niño pequeño o un golden retriever (una raza de perro)”. También aparecen reflejados en la película temas como la obsesión por las altas retribuciones, la inseguridad laboral, la importancia de las cláusulas de confidencialidad, el hecho de que los mejores talentos abandonen puestos relevantes en la industria para dedicarse al mundo financiero o los excesos a la hora de consumir de muchos de estos directivos.

Al ver la película es fácil pensar que uno de los grandes errores de los últimos años en materia económica fue la decision de Bill Clinton de derogar la Ley Glass-Steagall que separaba la banca comercial de la de inversión. Ello permitió que personajes como los de Margin Call pudieran gestionar tomando grandes riesgos los depósitos de los pequeños ahorradores estadounidenses. Con resultado ya conocido.

Otras películas sobre la crisis financiera: el documental del siempre polémico Michael Moore Capitalismo, una historia de amor (Capitalism: a Love Story, 2009), el film británico para televisión (BBC) The Last Days of Lehman Brothers (2009), la película sobre cómo afrontan los ejecutivos el despido The Company Men (2010), el reportaje sobre la importancia de los modelos matemáticos en las finanzas Quants: The Alchemists of Wall Street (2010), el documental sobre la desregulación Casino Jack and the United States of Money, o acerca de la estafa de Enron Enron: The Smartest Guys in the Room (2005, Enron, los tipos que estafaron a América) y la española sobre la problemática de la vivienda Cinco Metros Cuadrados (2011).

Para terminar, una pregunta: ¿Veremos algún día alguna película filmada en Bruselas, Frankfurt, Londres, Berlín o París?

Álvaro Imbernón Sáinz. Bruselas.

Etiquetas: , , , , , , , ,