Nacionalizando, que es gerundio.

Ahora que parece que ya empiezan a secarse los ríos de tinta que han corrido en los últimos tiempos sobre la pertinencia o impertinencia de las nacionalizaciones arbitrarias efectuadas sobre empresas extranjeras en América Latina y su impacto para la inversión extranjera directa en la región y a nivel global, así como para el sistema comercial internacional, es buen momento para hacer un repaso de las nacionalizaciones más rotundas de los últimos cien años.

Porque aunque la decisión del gobierno de Buenos Aires con respecto a la nacionalización de YPF haya sido un mazazo sin paralelos para los inversores extranjeros, no ha sido el primero y mucho menos será el último.

Fernandez de Kirchner y Evo Morales. DPA

Enseguida entraremos en materia, pero antes cabe subrayar que tras las decisiones de nacionalización de empresas (de capital nacional o extranjero) se esconde un amplio abanico de argumentos. En ocasiones se produce ante circunstancias de necesidad en tiempos excepcionales (hay numerosos casos en Estados Unidos y en el Reino Unido durantela II Guerra Mundial). En otras, la necesidad de recuperar para el control del Estado un sector crucial (como se apuntó desde la Casa Rosada con respecto a YPF), en otros la intervención viene justificada por la necesidad de mantener en orden el sistema económico-financiero (el último caso más ilustrativo, el de Bankia en España).

En este repaso que os proponemos, evidentemente no son todos los que están y no están todos los que son, pero hemos elegido un puñado de las más significativas bien por el impacto que causaron en el momento, bien por el precedente sentado en el sector en que se produjeron.

BBC.

En 1927 el gobierno del Reino Unido decidió nacionalizar la British Broadcasting Company,  adelantándose así al resto del mundo al considerar la información un ámbito fundamental en el que el Estado debía estar presente. Los años, y las distintas versiones de control estatal sobre los medios de comunicación, han demostrado que este control no siempre arroja un balance positivo. Sólo cinco años más tarde comenzarían las primeras emisiones en televisión. Hoy la BBC es referencia mundial. Emite en 27 idiomas, y tiene un liderazgo que no sólo se limita a la información sino también a su producción de contenido audiovisual para televisión, donde ocupa las primeros puestos.

 PEMEX.

El presidente Cárdenas anuncia la nacionalización de los recursos petrolíferos en México.

 En 1938, sólo 20 años después de la salida  de la última bayoneta estadounidense  de Veracruz, la nacionalización de la industria petrolífera mexicana, en manos de corporaciones estadounidenses en su mayor parte, no era una decisión fácil.  Aun así el presidente Lázaro Cárdenas la llevó adelante  asumiendo un riesgo en la explotación y la comercialización que pocos habría osado siquiera pensar.  La deuda por la expropiación no se terminó de liquidar hasta 1962. Aunque el pico máximo de producción se alcanzó en 2004 y ya se ha anunciado que en menos de 10 años el petróleo se habrá acabado en México, la compañía aún mantiene en activo más de 7300 pozos y más de 200 plataformas marinas.

 RENAULT.

En el centro de la imagen, Louis Renault hace de anfitrión a Hitler, situado a su izquierda. AFP.

En 1945, con los campos franceses aún humeantes tras el fin de los combates que pusieron punto final a la Segunda Guerra Mundial, el gobierno francés con el General De Gaulle a la cabeza decidió la nacionalización de Renault, principal industria automovilística del hexágono. El control de la empresa por parte del nuevo gobierno fue especialmente significativa en la Francia de la postguerra. No sólo por su importancia sobre el mercado y la recuperación de la economía sino por la letra pequeña: se trató de una nacionalización “sin compensación por colaboración con el enemigo”. Efectivamente, durante la ocupación de Francia por parte de las tropas alemanas del III Reich. De hecho su fundador, Louis Renault, fue detenido por colaboracionista y murió en prisión antes de llegar a celebrarse un procedimiento judicial. El proceso de privatización de la compañía comienza en 1990, pero no será hasta 1996 que se produzca un traspaso total del control a manos de la inversión privada.

Nacionalización Minería boliviana.

Juan Lechín, dirigente de la mineria boliviana, firma la nacionalización de las minas.

En 1952 y en el marco de un ambicioso programa de reforma económica y social, el Gobierno Boliviano presidido por Víctor Paz Estenssoro, que entre otras medidas puso en marcha una reforma agraria, implantó el sufragio universal e impulsó una reforma educativa. De su amplio programa destaca la nacionalización del sector minero boliviano, especialmente las dedicadas a la extracción de estaño. Para ello se integraron a todas las empresas nacionalizadas en una nueva empresa estatal: COMIBOL. Este proceso se vería interrumpido en 1964 con la llegada de una cúpula militar al gobierno de Bolivia.

Canal de Suez.

Imagen que recoge el momento en que Nasser anuncia la nacionalización del canal de Suez.

En 1956, Gamal Abdel Nasser decide nacionalizar el Canal de Suez, que comunica el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo y en última instancia es la llave de paso al Océano Índico.  Poca gente discute el rol protagonista que el presidente egipcio tuvo para la construcción del panarabismo y para el trazado de los rasgos que hoy caracterizan la identidad árabe contemporánea. Detrás de la decisión de Nasser se encontraba la necesidad de financiar la construcción de la presa de Asuán, una financiación para la que no encontró respaldo en los Estados Unidos, Francia ni Inglaterra. La decisión de nacionalizar pronto se ve frustrada con la intervención de una coalición militar anglo-francesa (los principales accionistas en la Compañía Universal del Canal de Suez). Posteriormente las acciones del Estado Egipcio en la Compañía se transfirieron a la Autoridad del Canal de Suez, aunque las concesiones se mantendrían hasta 1968. Hoy el canal de Suez sigue siendo estratégico para las comunicaciones internacionales, y es la tercera fuente de divisas internacionales para el gobierno de El Cairo.

“Chilenización” del cobre.

Salvador Allende firma el decreto de nacionalización de la minería.

El proceso de nacionalización de los recursos mineros chilenos, principalmente sobre el cobre del que Chile tiene las principales reservas mundiales, comenzó en 1966 bajo el impulso de Eduardo Frei Montalva. El procedimiento de privatización fue paulatino, procediéndose primero a la compra de paquetes de accionariados por parte del Estado de los grandes conglomerados del sector haciéndose posteriormente con el control mayoritario. El proceso se profundizó con la llegada al poder de Salvador Allende en 1970. En 1971 se aprobó la nacionalización total del sector de la minería en Chile a través de la empresa estatal CODELCO. Con la llegada al poder del General Pinochet se produjo un paulatino viraje que fue completado en 1990 con la entrada de capital privado en el sector.

 Zairización.

Mobutut Sese Seko tocado con un gorro de leopardo.

Entre 1971-1975, el general Mobutu Sese-Seko, a la sazón presidente de la actual República Democrática del Congo, llevó a cabo un programa de transformación estatal que perseguía la “africanización” del Estado nacido de la independencia belga en 1960. Esta africanización fue bautizada como “zairización”. Las modificaciones comenzaron por el cambio de nombre del propio país, que ahora pasaba a denominarse Zaire, y el de las principales ciudades que perdían sus antiguas denominaciones belgas para adoptar nombres más “propiamente africanos” en palabras de Mobutu. Incluso los ciudadanos fueron “invitados” a desprenderse de sus nombres de raíz occidental para adoptar nombres más propios de su región. Esa “zairización”, más allá de lo anecdótico, tenía como principal objetivo el control del estado sobre la economía. Especialmente en materia de recursos mineros (de las que la RDC, era y es una potencia de primer orden). La política de zairización exigía la participación de un nacional congoleño en cualquier tipo de actividad empresarial desde la alta industria hasta el pequeño comercio. Este tipo de prácticas, que también serían empleadas en otros países del entorno como Uganda donde Idi Amin Dadá decretó la expulsión de toda la población indo-asiática (minoría asentada en el país desde la época colonial) que tenía el control de tejido comercial del país. Como en Uganda, también en Zaïre las consecuencias de la nacionalización fueron desastrosas para la economía. Mobutu cambiaría en varias ocasiones de parecer, permitiendo la vuelta de capital foráneo al país, aunque los efectos en la economía a pequeña escala aún están patentes.

 Vicente Manjavacas. Madrid.

 

Escrito por Vicente Manjavacas

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