Percepciones de una Europa en crisis: Países Bajos

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Janric van Rookhuijzen _______________________________

No es una exageración mantener que la Unión Europea sirvió en sus orígenes perfectamente a los intereses neerlandeses. Encajonados entre los tres principales poderes de la Europa Occidental y ocasionalmente aplastados, los Países Bajos se beneficiaron de la estabilidad que la UE trajo a la región. Además, permitió a los productores de este mercado relativamente pequeño expandirse más allá de sus fronteras -recuerden, este país tuvo el primer mercado bursátil del mundo allá por el siglo XVII-. Creo que la mayoría de la población no reflexionó demasiado acerca de la Unión Europea en su origen, se consideró un ámbito internacional para políticos que tenían, inicialmente, poco que ver con las vidas personales de los ciudadanos.

Hotel de L´Europe en Ámsterdam.Europepics

El rechazo de la Constitución Europea en el referéndum de 2005 marcó un hito en cuanto a la percepción desde el exterior de los Países Bajos. ¿Qué le había pasado a lo que fuera un bastión de la euforia pro-europeista? Sin embargo, tan sólo era un síntoma de una opinión generalizada que parece tener sus raíces en varios acontecimientos que tuvieron lugar durante los años previos a la consulta: la imposición no democrática del Euro y un mercado laboral liberalizado que (verdad o no) incluía a grandes partes de la Europa del Este.

Las cosas han cambiado poco desde entonces, como evidencian hechos ocurridos recientemente, tales como el lanzamiento de una web anti-polaca por el partido nacionalista PVV o el veto holandés a la entrada de Rumanía y Bulgaria en la zona Schengen. Pese a que estas posturas quizá no sean políticamente correctas, creo que los miedos de la población deberían ser tomados en cuenta seriamente.

Mark Rutte, Primer Ministro de Países Bajos hasta ayer, cuando presentó  la dimisión de su Gobierno ante la Reina Beatriz. Jos van Zetten

Está claro que la solidaridad con nuestros socios europeos no se ha desarrollado de forma igualitaria con todas las nacionalidades y, con algunas excepciones, los neerlandeses apenas se ven a sí mismos como europeos. Nuestra identidad está (todavía) muy unida a nuestro idioma poco extendido, así como a nuestra cultura, que difiere sustancialmente de la de nuestros vecinos. Si muchos holandeses consideran a los belgas “diferentes”, ¿cómo podemos compartir una misma identidad con los búlgaros? De todas maneras, no hay apenas apoyo para la regulación desde arriba sobre este tema a nivel europeo. Por ejemplo, la reciente discusión en el Parlamento Europeo sobre el uso de la bandera europea en eventos deportivos fue ampliamente recibida con críticas y acusaciones de ridículo.

Dicho esto, los Países Bajos de hoy es uno de los países más globalizados del mundo. Ámsterdam es un pequeño Londres, con muchos expatriados e inmigrantes de todas partes del mundo. Los propios neerlandeses se encuentran entre los principales viajeros a nivel global con muchos de nosotros llevando a cabo gran cantidad de viajes cada año, la mayor parte de ellos, por Europa. Aunque no tengamos verdaderamente una identidad europea, al menos conocemos Europa, o eso creemos hacer.

Gracias a una extensa cobertura mediática, la mayor parte de la población conoce el devenir de la crisis y tiene una opinión formada. La crisis también ha causado un fuerte impacto en muchos de nosotros pero aún así tengo la sensación de que hay algo más que un ligero olor a arrogancia alrededor de ello. La economía neerlandesa se ha mantenido relativamente estable, con la tasa de desempleo más baja de Europa y el segundo PIB per cápita más alto. A pesar de todo, se dice que los problemas ocurren porque “los griegos la han liado…” o “esos europeos del sur que se echan a dormir bajo las palmeras”.

Mapa de densidad demográfica en Europa

La realidad, por supuesto, es que el euro, en el periodo en que los tipos de interés de la deudas soberanas nacionales eran uniformes en toda Europa, permitió en un principio que los países de la zona euro con economías menos fuertes desarrollaran un patrón de gasto que no se sostenía a largo plazo. Por decirlo simplemente, si eres Grecia, no puedes permitirte albergar los Juegos Olímpicos con dinero público. Pero fue el resto de Europa, incluyendo a Holanda, la que equivocadamente sobrestimó la solvencia griega. Esto es algo que nadie parece querer aceptar.

De lo que muchos tampoco se dan cuenta es que los Países Bajos están en una posición privilegiada. En el mapa de población de Europa se observa que, de alguna manera, se puede considerar que los Países Bajos se encuentran en el corazón de Europa. Conseguimos mucho dinero simplemente revendiendo productos que entran en Europa a través del puerto de Rotterdam y el aeropuerto de Amsterdam. También contamos con muchas compañías grandes e influyentes que atraen riqueza de forma relativamente fácil.

De una manera un tanto irónica, la eurocrisis puede estar ayudando a fomentar algo así como una identidad económica noreuropea, caracterizada por el ahorro, la disciplina, la honradez y el trabajo duro (olvidando por un momento que la deuda privada holandesa se ha disparado hasta su máximo histórico o que el número de horas de trabajo está entre los más bajos del mundo). Por lo tanto, creo que el manejo de esta crisis por parte de Alemania, históricamente muy unida a Holanda en su política económica y monetaria, es generalmente vista como positiva.

Los empresarios también son una fuerza política en Países Bajos que no debería ser subestimada. Son ellos los que contratan felizmente a los conductores de camiones polacos y recogedores de la fresa porque trabajan duro, barato y no se quejan (al contrario que los nativos). También son los fabricantes los que sienten la necesidad de más integración europea para combatir la competencia de mercados emergentes de Asia y el resto del mundo.

Así mismo, quiero resaltar que no todos los holandeses son euroescépticos a pesar de lo que he explicado anteriormente. Una indiscutida eurofilia prevalece principalmente entre gran parte de la élite educada, pero incluso en el resto de la población existe una idea generalizada de que necesitamos de Europa para conseguir nuestros objetivos, a pesar de sus defectos.

Para concluir, me gustaría señalar que en lo que respecta a Europa, la eurocrisis, en mayor o menor medida ha despertado a los neerlandeses. Ya que las noticias que llegan de Bruselas se han convertido en trabajo rutinario incluso para los medios más pequeños, la gente parece estar más al tanto de lo que sucede en las instituciones que nunca. Lo que espero con ello, es que seamos capaces de construir un futuro europeo más democrático y con una mejor comprensión del papel que podemos y queremos tener.

Janric van Rookhuijzen. Leiden (Países Bajos)

Janric van Rookhuijzen es holandés. Politológo y arqueólogo, tras haber estudiado dichas carreras en Oxford y Brujas, se encuentra realizando un Máster de especialización en Lingüística Indoeuropea en la Universidad de Leiden.

Escrito por Firmas Invitadas

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