Percepciones de una Europa en crisis: Polonia

———————————————————————————————————————

Agnieszka Joanna Stolarczyk

Es muy probable que aquellos polacos que votaron afirmativamente en mayo de 2004 en el referendo de adhesión de Polonia a la Unión Europea estuvieran convencidos de que formar parte de la UE sería una garantía de la prosperidad y el desarrollo económico para el país. Cinco años más tarde, la irresponsabilidad del sector bancario norteamericano y europeo ha sometido a los nuevos miembros y a sus ciudadanos a una dura prueba.

Robert Stachnik / REPORTER / East News

En abril de 2011, el 83% de los polacos encuestados por el Centro para la Investigación de la Opinión Publica (CBOS) declaró ser partidario de la participación de Polonia en las instituciones de la UE (lo que representa un ascenso del 7% con respecto a 2005). Más de la mitad (63%) consideró que la adhesión de Polonia a la UE proporcionó al país más ganancias que perdidas; el 42% consideró que la adhesión le ha procurado beneficios personales. Sin embargo, una tercera parte de la sociedad polaca consideró a la UE de los 15 como la principal favorecida al contar con Polonia dentro de las estructuras europeas, otro 32% respondió que más provecho saca Polonia y el 17% que los beneficios son iguales para ambas partes.

Siedem lat obecności Polski w Unii Europejskiej. CBOS.

En las elecciones parlamentarias de octubre 2011, Polonia confirmó su actitud proeuropea y reeligió el gobierno de la Plataforma Civica (Platforma Obywatelska) de Donald Tusk. El hecho fue sorprendente, puesto que desde el año 1989 ningún partido en el poder fue reelegido para una segunda legislatura. Los partidos que en sus programas electorales parecían más proclives a la cooperación con la UE recibieron en total el 65% de votos. El 10% de esos votos los recibió el Movimiento Palikot (Ruch Palikota), el partido anticlerical y socioliberal creado por Janusz Palikot (ex diputado de la Plataforma Civica) en junio de 2011 y que se convirtió en el tercer partido más votado en Polonia.

Ser miembro de la Unión Europea es importante para los polacos principalmente por dos razones: económicas y geopolíticas. Desde 2004, Polonia es uno de los principales beneficiarios de los fondos europeos; para el periodo 2007-2013 al país se le otorgó 67 mil millones de euros en Fondos Estructurales. Desde el punto de vista geopolítico, por el momento, no existe ninguna otra estructura político-económica que pueda servir de respaldo a Polonia en su difícil diálogo con Rusia.

La importancia que han adquirido para la sociedad polaca los problemas económicos de la UE se confirmó en una encuesta realizada antes de la presidencia polaca en el Consejo de la Unión Europea (de junio a diciembre de 2011). Los encuestados indicaron las siguientes prioridades para la presidencia polaca de la UE: la mejora de la situación fiscal de la UE (53%), el desarrollo de la política energética común (47%) y la cooperación con los países del Este (41%). Por el contrario, señalaron como de menor relevancia el desarrollo de la política de seguridad y defensa común (18%) y la intervención en los asuntos del Mágreb (8%). Una vez más se confirmó el principio de que la UE es para Polonia, esencialmente, una organización político-económica, mientras que en materia de seguridad y defensa prefiere depender de la OTAN.

Viñeta de Christo Komarnitski, dibujante de SEGA (Bulgaria)

Desde el momento en el que los medios de comunicación comenzaron a cubrir la crisis económica europea y el debate en torno al futuro de la UE y el euro, en la prensa polaca se resaltaron dos posturas relacionadas con Polonia y su futuro en las estructuras de europeas. La primera tendencia, principalmente apoyada por los partidos de derecha, parece compartir la visión de Victor Orbán que atiza el nacionalismo en la sociedad húngara y describe las instituciones europeas como inútiles. Aunque estos juicios son minoritarios, hay que subrayar que la sociedad polaca teme ceder más soberanía, hecho comprensible en un país que ha disfrutado de plena independencia tan sólo veinte años. La segunda postura sería la del gobierno y la mayor parte de la sociedad polaca, que se declara en favor de una integración más estrecha con mayor disciplina fiscal y control presupuestario.

Lo que desasosiega al gobierno polaco no es tanto la crisis económica ni la dominación del dúo Merkel-Sarkozy, como el futuro del euro y la cohesión de la eurozona. La vuelta a las monedas nacionales tendría consecuencias catastróficas para la economía polaca dado que el 70% de las exportaciones polacas están dirigidas al resto de la UE. La ruptura de euro llevaría poco a poco al desmembramiento de la Unión Europea, lo que podría significar el renacer de los “demonios del pasado”, como el nacionalismo, el revisionismo o la xenofobia. Las consecuencias de sucesos parecidos las pudimos observar no hace mucho en los Balcanes.

Las principales preocupaciones de Polonia en tiempos de crisis fueron expuestas en el discurso titulado Polonia y el futuro de la Unión Europea pronunciado por el Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, en noviembre de 2011 en Berlín.

¿Qué considero, como el Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, como el mayor desafio para la seguridad y la prosperidad de Europa hoy en día (…)? No es el terrorismo, no son los talibanes y, seguramente, no son los tanques alemanes. Ni siquiera son los cohetes rusos, con los que el presidente Medvédev ha amenazado con desplegar, en la frontera con la Unión Europea. El mayor peligro para la seguridad y la prosperidad de Polonia sería la ruptura de la zona de euro. Y exijo a Alemania que (…) ayude a la eurozona a sobrevivir y prosperar. Sabéis muy bien que nadie más es capaz de hacerlo. (…) Temo al poder alemán menos que lo que estoy empezando a temer la inactividad alemana.

Aunque salvar al euro es crucial para la economía polaca, el apoyo a su entrada en circulación en Polonia ha perdido últimamente muchos partidarios. Su introducción todavía es reclamada por los empresarios de PYMEs, pero por el momento el gobierno se muestra conforme y considera que no cometió el mismo error que Eslovaquia. De esta manera, el 2 de marzo el gobierno de Donald Tusk firmó el Tratado De Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria pero como el país no está en la eurozona no queda plenamente vinculado por sus disposiciones. Lo que inquieta a la clase política polaca es el hecho de que Polonia quede al margen de las reuniones del Eurogrupo (a la que acuden los Ministros de Economía y Finanzas de los Estados que pertenecen a la eurozona) donde se decidirá el futuro del euro.

Siedem lat obecności Polski w Unii Europejskiej. CBOS.

La sociedad polaca comparte con el resto de los países de la UE numerosos problemas de una Europa en crisis. No obstante, no todos. Polonia, al contrario de los países occidentales, es un país con escasa imigración, dominado en un 85% por la religión católica. Las tensiones sociales, presentes en Francia, los Paises Bajos o Inglaterra están ausentes del debate público. Los disturbios que recientemente han ocurrido en distintas ciudades europeas, demuestran qué difícil es dirigir con éxito la política de asimilación cultural (especialmente para un país que no tenga el peso de la historia colonial). Eso no quiere decir que la sociedad polaca goce de una tranquilidad idílica. Los polacos, aunque incluso aquí se comienza a notar los cambios, en general tienden a ser poco tolerantes con los homosexuales o gente de diferente raza; el tema de aborto y la influencia de la iglesia católica en la vida pública provoca los debates más enardecidos. Curiosamente, las protestas que últimamente reunieron más manifestantes no han sido las organizadas por el movimiento de los indignados (en Varsovia se manifestaron sólo 200 personas), sino las manifestaciones de los contrarios al ACTA (más de 15.000 en Cracovia).

Como en otras partes de Europa, la crisis económica afecta principalmente a los jóvenes, entre 24 y 30 años, denominados como el precariado. A pesar de estar bien educados, su competitividad suele ser baja dado que los jóvenes polacos consiguen su primer trabajo bastante tarde, con la edad de 22 años, mientras que los ingleses o escandinavos empiezan a contribuir al mercado laboral 5-6 años antes. La tasa de desempleo se mantiene alrededor de 13,5%, pero en el grupo de jóvenes este índice subió rápidamente de 18% en 2008 al 25% en 2011. Los analistas advierten que el mayor peso de la crisis y las reformas se las llevará el precariado, aunque, según las estadísticas, el país ni siguiera nota la recesión, con un crecimiento del PIB que se mantiene en el nivel del 2,5-3,5%.

Para terminar, hay que subrayar cinco puntos cruciales. Primero, en Polonia domina la convicción de que Europa va a salir de la crisis sana y salva. Segundo, lo que más preocupa al gobierno polaco es la inactividad de los países europeos que se encuentran en una situación económica más complicada y la exclusión de Polonia de las reuniones de los países de eurozona. Tercero, desde 2008 la sociedad polaca aprendió a identificar los problemas de Europa como propios, lo que se confirmó en las elecciones presidenciales de 2010 y las elecciones parlamentarias de 2011. Cuarto, aunque la economía polaca sigue creciendo a un ritmo del 2,5% PIB, el país sufre las mismas consecuencias de la crisis que el resto de la UE. Finalmente, como el resto de miembros de la UE, Polonia tiene sus “demonios del pasado” como, por ejemplo, la xenofobia o el nacionalismo; existe el peligro real de que, en el caso de ruptura del euro y empeoramiento de la situación económica, estas tendencias pudieran fortalecerse y ser manipuladas por algunos grupos de derecha y extrema derecha. Esperemos que sean temores infundados.

Agnieszka Joanna Stolarczyk. Katowice.

Politóloga e hispanista especializada en Relaciones Internacionales.

Escrito por Firmas Invitadas

Etiquetas: , , , , , ,
UA-53160144-1