Percepciones de una Europa en crisis: Portugal.

Teresa Pais

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En el 74º Eurobarómetro de Otoño de 2010, Portugal figuró como el país más pesimista de la UE en lo referente a la solución de la crisis. De hecho, sólo el 5% de la población encontró que la situación económica de Portugal mejoraría en los futuros 12 meses. Esta resultó la peor proporción para la misma pregunta entre los 27 miembros de la UE. El Eurobarómetro mostró también, en aquel momento, que los portugueses encontraban que la UE era la mejor institución para regular y reformar el mercado financiero global.

El hecho de que los portugueses confíen en las instituciones Europeas, es un buen comienzo. Esta confianza se confirmó en el Eurobarómetro de 2011, que muestra que el 56% de los portugueses encontró que la mejor manera de proteger a los ciudadanos de la crisis era a través de las medidas coordinadas en todos los estados miembros de la UE (el 55% pensó lo mismo en el conjunto de los 27) y el 55% encontró que los Estados Miembros estaban realmente actuando de forma coordinada para resolver la crisis (comparado con un 48% para el conjunto de los 27).

Portugal ante su futuro.

Parece que los portugueses creen y cuentan fundamentalmente con la estructura europea, sus instituciones y lideres a la hora de encontrar una solución para la crisis. Sin embargo, a día de hoy, la percepción de los portugueses con respecto a la UE es de sentimiento de abandono. Están atemorizados ante la idea de la que la UE pueda dejar de financiar a Portugal y se han dado cuenta de que estar en la UE y tomar parte en este proyecto ya no es un derecho. Al contrario: Portugal debe probar que lo merece.

En este momento, los portugueses están intentando entender que ha pasado durante los últimos años. Rehúsan aceptar que, para corregir 20 o 30 años de descontrol económico y financiero serán necesarios otros 20 o 30 años para redirigir la competitividad y la economía portuguesas. 2011 fue un año especial en términos de movilización social, vimos a portugueses en las calles. Algo que no ocurría desde la Revolución de los Cláveles en 1974. El movimiento “Geração a Rasca” (que podría traducirse al español como “Generación a dos velas”), organizó una histórica manifestación el 12 de Marzo de 2011. El hecho es que el 35% de la población joven está desempleada, y una parte creciente de estos que sí están empleados viven en condiciones precarias (el salario mínimo es 485 euros). El gobierno de Portugal marcha en la buena dirección, pero las medidas para abordar la crisis no son suficientes y tampoco llegan en el momento oportuno.

El pasado.

Portugal ha sido tradicionalmente pro-europeo, y muy abierto al exterior como resultado de 800 años de Historia, su colonialismo y expansión mundiales, su proceso migratorio a finales de los 50, generando enormes comunidades de portugueses en el exterior como mano de obra barata. La UE, en el pasado, había sido asociada a prosperidad.

Desde que entró en la UE, allá por 1986, debido al retraso de la economía y la productividad portuguesas, Portugal ha sido un beneficiario financiero neto fundamentalmente a través de fondos estructurales como FEDER, LIDER, OREN, etc. En Portugal, el proyecto europeo era visto por la población como una forma de financiar el desarrollo del país. Los políticos también aprovecharon los fondos para financiar puestos políticos y a sus propios partidos.

Portugal ha tenido una tradición de altas tasas de interés, más altas que en el resto dela UE. Cuando se creó la zona euro, las instituciones financieras internacionales inundaron Portugal de créditos blandos, a través de nuestros bancos, participados casi todos en gran medida de grandes bancos europeos. Con este exceso de liquidez, los políticos portugueses y los partidos (con raras excepciones), usaron este dinero para invertir en grandiosos proyectos de infraestructuras de dudosa rentabilidad tales como la construcción de autopistas, aumentar el tamaño de la administración pública (cerca del 50% en los últimos 20 años) y la provisión de beneficios sociales incompatibles con el nivel interno de productividad y el bajo porcentaje  de población activa. Esta inyección de dinero público y privado crearon el crecimiento de los servicios y del consumo en general, fomentando empleo y actividad. Sin embargo, se demostró como insostenible. Añadido a esto, la actividades de transformación transaccional perdieron competitividad (agricultura, pesquería, textiles, cerámicas, electrodomésticos, calzado, etc.) y el desequilibrio financiero exterior (balanza de pagos exterior) de Portugal creció progresivamente pero en el sentido equivocado.

Ahora:

Con la adhesión de los 12 países “del Este” a la UE, las transacciones financieras provenientes de la UE a Portugal comenzaron a declinar. A fin de continuar alimentando al Estado y mantener el mismo nivel de gasto que antes, los gobiernos introdujeron cada vez más impuestos sobre la población activa (individuos y empresas) a fin de alimentar a la máquina pública, y financiar los proyectos que estaban en marcha. Cuando la situación se tornó cada vez más alarmante, las elites y los políticos se dividieron en, erróneos, puntos de vista.

Jóvenes portugueses se manifiestan ante la falta de oportunidades. Visão

Algunos de ellos, pensaron que este desequilibrio de las cuentas exteriores ya no eran importantes, puesto que Portugal era parte de la zona Euro. Pensaban que esto no era como para preocuparse, y aquellos que hablaban de productividad, rentabilidad y ahorro eran dinosaurios del pasado. Una gran parte de la elite portuguesa atribuyó la crisis a la inestabilidad financiera internacional, cuando de hecho, la crisis internacional sólo añade más inestabilidad a la difícil situación interna que ha sido creado desde hace años. Los gobiernos continuaron alabando los puestos en las administraciones públicas, incluyendo al ejército, el sistema de seguridad y la justicia en exceso, si se toma en cuenta las necesidades del país.

Efectos de la crisis en la percepción de la UE.

La gestión de la crisis de Merkozy es fundamentalmente mal percibida, tampoco entendida en Portugal. Algunos portugueses comprenden que Merkel habla como una líder seria, y que Portugal debe pasar por medidas de austeridad para corregir la economía, pero son los menos. Más numerosos son aquellos que critican la posición del Primer Ministro, quien sigue las instrucciones de Merkel, y señalan que lo que funciona en Alemania probablemente no funcionará en Portugal, debido a las diferencias estructurales entre sus economías.

Mario Soares, ex Primer Ministro de Portugal (entre 1973-1978 y 1983-1985) y ex Presidente de la República Portuguesa desde 1986  hasta 1996, negoció la adhesión de Portugal a la UE (1986). Como ferviente pro-europeo, fue elegido miembro del PE desde 1999 a2004. A pesar de ello, su percepción de la UE ha cambiado. Culpó a la pareja Merkozy de haber tenido un manejo mediocre de la crisis y en reafirmar la solidaridad de la UE. Según Soares, “Portugal va mal, la UE aún peor”. En su opinión, los líderes europeos no supieron como solucionar la crisis, no tuvieron la capacidad de encontrar un consenso, de proponer un modelo económico sostenible y las medidas que presentaron fueron insuficientes y no adaptadas a las necesidades de la población. Teme el impacto de las medidas de austeridad en la población y el consiguiente riesgo de recesión.

Caricatura que muestra Europa entonando un fado. Vadot

Sin dudas, la percepción hacia lo que significa el proyecto de la UE así como la percepción hacia algunos países, fundamentalmente Alemania, ha cambiado con la crisis. Los portugueses se inclinan a pensar que la crisis económico-financiera tiene raíces internacionales. De esta forma, la crisis no ha conducido a un profundo incremento del nacionalismo, incluso si es típica en esta clase de periodos que vivimos. El euro-escepticismo, por contra, ha aumentado notablemente entre la población. Los portugueses en general no se imaginan una mayor integración en este momento, porque creen que el estado en el que estamos sumidos ahora ya es lo suficientemente caótica.

Opinión Personal.

El período actual es muy crítico, pero no sólo en relación al funcionamiento de la UE y su (in)capacidad para solucionar la crisis, también como reflejo de la crisis política, económica y social que la sociedad de Occidente afronta. Particularmente en Europa, el modelo social europeo está amenazado, la crisis financiera internacional ha afectado profundamente la confianza de los mercados, la iniciativa privada y el consumo en general. Además factores como la constante subida de los precios de las materias primas han jugado un papel importante los últimos años.

La UE debería consolidar lo que ha construido hasta ahora, antes de profundizar en la integración. Claras fronteras regulatorias son necesarias, especialmente en la zona Euro. En el caso de la crisis portuguesa, y de la europea en general, los pasos para reconducir la economía podrían pasar por una reducción a los impuestos sobre el trabajo, beneficios e inversiones. El Estado Social (el Estado providencial) debería ser reajustado, y deberían ponerse en práctica mejores controles de los gastos públicos. Portugal hace frente a un terrible y alarmante punto muerto, estamos siendo testigos de una enorme fuga de cerebros de una generación joven preparada, que incluso puede empeorar el futuro de Portugal si tenemos en cuenta que posee la menor tasa de natalidad de la UE (1,36).

 Teresa Pais. Luxemburgo.

Teresa Pais es graduada en derecho con especialización en ciencia política. Tras realizar estudios sobre las Relaciones Internacionales de la UE en el Colegio de Europa, actualmente realiza un stage para el Parlamento Europeo en Luxemburgo.

Escrito por Firmas Invitadas

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