Percepciones de una Europa en crisis: Reino Unido

Marco Baroni____________—–_____–__________ ________________

La opinión pública británica está dividida acerca de la pertenencia a la UE. La mayoría se posiciona en contra, como lo están la mayor parte de los medios, pero carece de una visión acerca de qué hacer si el Reino Unido abandonara el barco y con que se debería remplazar a la UE, salvo continuar la “especial” (véase servil) relación con Estados Unidos.

La UE bajo la lupa británica. The Economist

Las élites británicas se muestran favorables a la Unión porque la mayor parte del comercio británico se da con Estados miembros de la Unión. Sin embargo, el verdadero consenso entre las élites es a favor de la ampliación (incluyendo Turquía, Ucrania e incluso Marruecos si es necesario) como una manera de diluir el poder de la UE y atraer a los aliados del libre mercado dentro de la UE. Por otra parte, la ciudadanía, como contrapeso, se opone a más ampliaciones porque entrañarían más inmigración proveniente de países pobres. Los conservadores quieren quedarse adentro y reducir la Unión a un bloque comercial similar al EFTA o al TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y algunos (entre los que está el UKIP) quieren  abandonarla y formar un bloque comercial con la Commonwealth, la esfera angloparlante o más allá, unirse al propio TLCAN.

En lo que se refiere a la identidad europea entre los británicos, esta brilla por su ausencia. Los británicos no se sienten europeos per se. A Europa se la asocia con el “continente” de Europa, no con las islas británicas. Cualquier sensación de identidad europea queda relegada frente a la que viene de la angloesfera, especialmente en lo que se refiere a australianos, neozelandeses, canadienses y algunas veces estadounidenses. El nacionalismo y el populismo no han crecido desde que la crisis comenzó gracias a que el Estado del Bienestar y algunas industrias que funcionan ciertamente bien han conseguido que los ciudadanos no se encuentren en una situación tan desesperada como en otros países europeos (véase los PIGS). Pero al mismo tiempo la economía británica no funciona como debiera, desde luego mucho peor que la alemana, por lo que el orgullo hacia el “modelo británico” de neoliberalismo, sector público creciente y redistribución, desarrollado bajo el Nuevo Laborismo, se ha evaporado.

El público británico es hostil al euro. Antes de la crisis, la hostilidad al euro podía ser retratada como la xenofobia del Little Englander (N. del T.: apelativo dado despectivamente a los ingleses nacionalistas cuya traducción cercana sería “que no ve más allá de su ombligo”). Ahora, tras lo sucedido a Irlanda, España, Grecia, etc. la oposición al euro se ha convertido en algo totalmente respetable. Los británicos son conscientes de que, con un sector inmobiliario tan recalentado como los de España e Irlanda, la misma dureza de la crisis habría caído sobre el Reino Unido en caso de formar parte del euro. La dilatada crisis de deuda soberana y las ahora reconocidas fallas de la arquitectura del euro han causado un fuerte crecimiento euroescepticismo. El reverso de la moneda de la independencia monetaria es que el Banco de Inglaterra se ha dedicado a imprimir moneda y ponerla en circulación para proveer liquidez mientras se persiguen medidas de austeridad. Ello ha causado que la inflación sea más alta que la de la eurozona, siendo los ahorradores británicos castigados por ello. He aquí otra razón para la pérdida de la fe en el “modelo británico”.

La opinión pública también es contraria al nuevo pacto de austeridad. La mayor parte de los ciudadanos lo percibe como un tema de la eurozona, no de los que están fuera, como Reino Unido, República Checa o Suecia. Como es poco probable que el RU se una al euro, la gente no ve la razón por la que debería unirse al pacto de austeridad. Por ello, apoyaron el veto de Cameron en diciembre de 2011.

Aislamiento británico. Peter Schrank

Haciendo balance, la opinión pública británica permanece escéptica al valor añadido de la Unión Europea, piensan que la UE (y los eurócratas) es derrochadora y antidemocrática y son en general hostiles a una mayor integración europea. Pero están divididos en cuanto a la regulación europea de la City de Londres. La gran mayoría está enfadada porque los bancos de la City son en parte responsables de la crisis.  Algunos, influidos por las élites, los medios o los grupos de presión de los servicios financieros, temen que más regulación de la UE llevarán los servicios financieros a Suiza o Singapur, pero la mayor parte aceptaría más regulación si eso significa que la crisis no se repetirá. Hay una desconexión entre las élites, que están financiadas por los grupos de presión de los bancos, y la gente, que quiere que esto no vuelva a pasar.

Las instituciones de Bruselas se perciben como irrelevantes para salir de la crisis y el hecho de ser miembro de la UE no está asociado con más prosperidad, aunque esto ha fluctuado con el tiempo. Inglaterra (la vasta mayoría del Reino Unido) se considera a sí misma como inherentemente superior a la Europa continental (probablemente debido a la situación insular británica, la unificación inglesa hace 1400 años, el hecho de no haber sido conquistados desde 1066, el protestantismo, el Imperio Británico…); pero cuando el Reino Unido se unió a la Comunidad Económica Europea en 1973, durante los “Treinta Gloriosos”, Alemania y Francia eran más ricos y gozaban de un éxito mayor que Reino Unido. Desde entonces ha habido cambios de jerarquía y hasta el comienzo de la crisis, el RU era indiscutiblemente más exitoso en términos económicos que Alemania o Francia. El RU aún espera repetir su éxito económico pero si no lo consigue,quizá se convierta de nuevo en más eurófilo y proclive a la cooperación.

El “cheque británico” uno de los elementos especiales en la relación UE-RU. Plantu

A los ojos británicos, la crisis ha confirmado viejos estereotipos sobre los “perezosos” PIGS y los “industriales” alemanes. Una reciente encuesta mostró que los británicos admiran a los alemanes (aunque por razones de orgullo no lo admitirán abiertamente) y mayoritariamente admiran la gestión de la crisis de Merkel porque se identifican con los “del norte”, tampoco querrían pagar por Grecia y creen que Francia es irrelevante. La gestión de Merkozy de la crisis se percibe de forma positiva aunque los medios y los más ilustrados se muestren preocupados por el crecimiento en la eurozona.

La opinión pública no tiene claro qué pensar sobre el curso tomado por el gobierno británico. Se dieron cuenta de que algunas medidas de austeridad eran necesarias cuando el gobierno de coalición fue elegido en 2010. Pero el crecimiento desde entonces ha sido nulo. La austeridad de Cameron es vista como menos exitosa que el paquete de estímulos de Obama, que está ayudando a la economía de Estados Unidos a empezar a crecer de nuevo. Actualmente, la batalla del crecimiento contra la austeridad se libra entre Ed Balls (líder económico y de hacienda de la oposición) y George Osborne (Ministro de Economía y Hacienda); con cada lado apoyado por concienzudos estudios y comentarios por parte de think tanks, académicos y medios de comunicación.

Mi opinión.

La crisis ha hecho al Reino Unido más pobre pero se trata de un ajuste necesario por muchos motivos. El modelo económico británico previo estaba basado en la burbuja de activos y servicios financieros, que estaban pobremente regulados, causando la crisis. Ahora , la economía del RU necesita tomar decisiones duras promoviendo un crecimiento económico sostenible en una gran variedad de sectores – dejando de favorecer los servicios financieros –. Acercándose al modelo alemán, holandés o nórdico ya que todos estos modelos han probado ser más estables durante la crisis, a la vez que más igualitarios socialmente. La UE puede ayudar profundizando el Mercado Único, reforzando la política de competencia y regulando la City. El peligro más grande para la economía del Reino Unido es la incertidumbre sobre el euro y la prioridad de los países de la eurozona es hacer que el euro funcione. Cameron hizo lo correcto vetando el pacto de austeridad porque habría sido rechazado en un referéndum a nivel británico y habría por lo tanto provocado su destitución. Pero si se consigue que el euro pueda funcionar a pesar de la crisis, entonces el Reino Unido debería adherirse.

Afortunadamente, la eurozona está ahora en el camino correcto, y los dos pilares creados deberían ser suficientes para que la eurozona se salve de la crisis: el primer pilar es que Portugal, Italia, Grecia y España se reformen para incrementar su competitividad, por lo que Merkel está en lo correcto al decir que se necesita algún tipo de pacto (aunque el actual pacto de austeridad debería ser alterado para que fuera pro-crecimiento, permitiendo que los gobiernos de Portugal, Italia, Grecia y España usen estímulos de medidas contracíclicas de crecimiento). El segundo pilar es para que Draghi provea de liquidez a los bancos europeos, en lugar de que el BCE compre deuda soberana (lo que bajo Maastricht no está permitido en los mercados primarios) a través de los ORLP (Operaciones de refinanciación a largo plazo), porque de otra manera la austeridad de Merkel evitará que el dinero circule, mataría todo crecimiento, y abocaría a más quiebras bancarias. El Mecanismo de Estabilidad Europeo puede ayudar a Grecia y a Portugal. Sin embargo, esto podría ser irrelevante porque nadie tiene dinero suficiente para asistir a España o a Italia. Y a su vez a todos los bancos europeos, que entrarían en bancarrota al tener deuda soberana de España e Italia.

En último lugar, para que la eurozona prospere en lugar de sobrevivir, los países de esta zona necesitan resolver sus desequilibrios internos, entre una Alemania que amasa dinero y el grupo de Portugal, Italia, Grecia y España que lo necesita – el superávit presupuestario de Alemania es el déficit presupuestario de esos 4 países. Más inflación en Alemania a través de los ORLP ayudará, pero para el largo plazo se requieren soluciones radicales. Alemania se ha beneficiado del euro porque es un nuevo standard de oro; los Estados Miembro menos disciplinados, que confiaban en la devaluación, han perdido esa herramienta y sus industrias, que una vez fueron de éxito, ya no pueden competir con las alemanas, mientras que estos países mantienen el euro débil para las exportaciones alemanas. Añadido a las reformas de estos 4 para incrementar su competitividad, una solución para Alemania es relajar su limitación salarial, incrementando la demanda de los bienes de los otros 4 países (que en ese punto serán más competitivos que los alemanes, que se habrán vuelto más caros por el alza salarial); pero esto supondría una reducción de la competitividad de las empresas alemanas fuera de la eurozona, lo que no beneficia a nadie.  Se puede discutir que una mejor solución es emitir más deuda a nivel de la eurozona, digamos hasta el 60% del PIB, haciéndose responsables los Estados Miembros de todo lo que vaya por encima de esa cifra. Esto supondría tasas de interés más altas para el gobierno alemán, pero “castigar” a Alemania por su competitividad de una manera o de otra es simplemente inevitable en un sistema cerrado como es el de la moneda única.

Actualizado el 21 de agosto

Marco Baroni.

Británico y con raíces por media Europa, estudió Derecho y Lenguas, desarrollando un gran interés en economía política. Ahora se encuentra viviendo a caballo entre el Golfo Pérsico y Gran Bretaña

Escrito por Firmas Invitadas

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