Rescate bancario a España: medias verdades y alguna que otra mentira

Por mucho que nos intenten convencer de lo contrario, el rescate a España, pese al método utilizado, es un fracaso colectivo tanto para España como para Europa. Y la forma en que se ha gestionado es síntoma de los problemas de ambas. Malas decisiones peor comunicadas.

Rajoy junto al presidente polaco Tusck en Gdansk celebrando el gol español contra Italia / Alejandro Ruesga

Ni “línea de crédito” ni rescate a la griega pero rescate al fin y al cabo.

Los hasta 100.000 millones de euros que se ponen a disposición de España son un rescate en toda regla. Servirán para sanear el sector financiero español al ser España incapaz de financiarse por sí misma en los mercados para realizar tal tarea. Alemania, Francia Países Bajos, Bélgica o Reino Unido (este último fuera de la eurozona invirtió 123.000 millones de libras) llevaron a cabo recapitalizaciones similares sin solicitar ayuda alguna. Grecia, Irlanda y Portugal por su parte si la recibieron. Sin embargo, los rescates “periféricos” se concedieron tanto al tesoro como al sector financiero de los países. En el caso español, la ayuda vendrá de los fondos europeos FEEF (Facilidad Europea de Estabilidad Financiera) y/o MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) con los que el fondo español FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) se apalancará para repartir el capital entre las entidades financieras españolas con problemas. En el peor de los escenarios es posible que los bancos sanos tengan que acudir en búsqueda de ayuda.

Ni condiciones ventajosas ni requisitos leoninos pero el coste recaerá sobre los contribuyentes españoles.

Aunque la cifra absoluta de (hasta) 100.000 millones de euros sea mayor que la de los rescates irlandés y portugués (abajo la portada del Financial Times de hoy comparando los rescates) en términos relativos es sustancialmente menor (48% y 31,5% del PIB contra un máximo del 10% del PIB). En cualquier caso, será el contribuyente español el que tenga que afrontar las más que probables pérdidas y buena parte del interés (se habla de un 3% y se desconocen los plazos de devolución). ¿Cuánto? El FMI lo cifraba el viernes de madrugada en torno a 40.000M€ en un informe (descargable aquí) que tendría que haberse publicado hoy. Pero no lo sabremos con certeza hasta que se publiquen a final de junio las evaluaciones del sector financiero español de Oliver Wyman y Ronald Berger y a finales de julio las auditorias más intensivas de otras cuatro auditoras. Los incentivos de las auditoras será darse un colchón de seguridad en vez de quedarse cortos. También es de esperar que el FROB (con la garantía del Estado) haga mayoritariamente inyecciones directas de capital en los bancos o cajas o invierta en ellas a través de bonos contingentes convertibles (CoCos) y no mediante préstamos o aváles. Se socializarán así las pérdidas (especialmente inmobiliarias) de los balances bancarios. De nuevo será el contribuyente español el que pague la fiesta inmobiliaria de los años del boom. Hay quien estima que la broma nos puede salir a 676 euros por ciudadano o, en el peor de los casos, 2.931. Y si la cosa sale mal y la economía española sigue sin despegar es posible que salgan trasquilados también el resto de aportadores del FEEF y/o el MEDE.

Portada del Financial Times de hoy: “Rajoy presenta el rescate como una victoria”. Pese a las diferencias editoriales, la portada de The Guardian es prácticamente calcada/ FT.com

Ni “nula condicionalidad macroeconómica” ni “intervención total” pero se estrecha mucho el margen de actuación.

Partiendo de la base de la soberanía compartida a escala europea y de la dificultad española para emitir deuda mientras se sigue generando déficit en medio de una recesión, hablar de no condicionalidad es un canto a la ingenuidad. Así, The Economist lo considera incomprensible y cómico. Por su parte The Wall Street Journal concluye que “España está repitiendo el patrón de negación de la realidad de Bankia“. Y remata Time: “You Say Tomato, I Say Bailout (rescate)“. Es cierto que el statement del Eurogrupo se centra en la condicionalidad al sector financiero pero recalca:

“El Eurogrupo confía en que España respetará sus compromisos bajo el procedimiento por déficit excesivo y con respecto a las reformas estructurales, con vistas a corregir los desequilibrios macroeconómicos en el marco del semestre europeo. El progreso en estas áreas será revisado de cerca y regularmente en paralelo con la asistencia financiera. Más allá de la aplicación decidida de estos compromisos, el Eurogrupo considera que las condiciones de la asistencia financiera deberían centrarse en reformas específicas dirigidas al sector financiero”

“El Gobierno español tendrá la plena responsabilidad de la asistencia económica y firmará el MoU (Memorando de Entendimiento)”

Es en el MoU donde conoceremos la letra pequeña. El documento se lo solicita el Consejo de Gobernadores del FEEF (presidido por el alemán  Klaus Regling) a la Comisión Europea (en coordinación con el BCE y la EBA y el FMI cuando sea posible) que lo negocia con el país rescatado. Es en esta negociación es donde se pueden imponer medidas duras como las que defiende la Ministra finlandesa de finanzas Jutta Urpilainen. La mayoría de analistas achacan la subida de la prima de riesgo española hoy a las dudas acerca de si el rescate se hará a través del MEDE (como quieren Berlín y Helsinki) lo que no ayudaría a España porque su deuda soberana quedaría subordinada (el MEDE tiene estatuto de acreedor preferente) y sería más difícil colocarla. Los bonistas del MEDE tendrían prioridad a la hora de cobrar (senior) sobre los tenedores de deuda española (junior) en caso de impago, lo que resta atractivo a los bonos españoles. Por ello, Bruselas apuesta por el FEEF donde la situación sería de igualdad pero el  MEDE entra en vigor el 1 de julio. Y eso sin tener en cuenta que existen dudas jurídicas… tampoco se conoce el plazo de devolución ni está confirmado el tipo de interés… dudas, muchas dudas.

Viñeta del filipino Deng Coy Miel

La realidad es que el margen de maniobra del gobierno español es cada vez más reducido. Claudi Pérez lo explica así en El País: “Bruselas había impuesto a España un programa de austeridad sin rescate; ahora tiene un rescate sin programa de austeridad, “porque en realidad ya lo está aplicando”, explicaron fuentes diplomáticas”. Y por si había dudas hoy se han encargado de recordárnoslo:

“Habrá una troika. Se encargará de controlar con precisión que el programa se cumpla. Asimismo, existirá una supervisión para garantizar el cumplimiento del programa reestructuración del sector bancario”

Wolfgang Schäuble, Ministro alemán de Finanzas

“Por supuesto que habrá condiciones [...] Quien da dinero nunca lo da gratis, quiere saber qué se hace con él. Otra cosa es ver como actúan”

Joaquín Almunia, Comisario europeo de Competencia

Madrid se verá forzada a aplicar medidas que no apoya. Los bancos intervenidos tendrán que malvender sus participaciones industriales lo que puede permitir a grupos extranjeros penetrar en el accionariado de empresas estratégicas a un precio irrisorio. Por otra parte es muy probable que el gobierno se vea forzado a aplicar las sugerencias de la Comisión: subida del Impuesto sobre el Valor Añadido, recortes en las prestaciones de desempleo y endurecimiento de las condiciones de jubilación. También es probable que tenga que eliminar la deducción por compra de vivienda que reintrodujo el Gobierno de Rajoy en su primer Consejo de Ministros.

Ni buena negociación ni el peor escenario posible pero nos han obligado a llegar hasta aquí.

Aunque no lo reconozca, Madrid se ha resistido con uñas y dientes al rescate. Como era su obligación. El Tesoro tenía cubiertos la mayor parte de vencimientos de deuda hasta final de año. Sin embargo, la caída de Bankia, las dudas acerca de nuestra solvencia y el poco apoyo por parte del BCE y el resto de socios europeos han precipitado los acontecimientos. Se rompe así el relato que venía defendiendo el gobierno español de que si hacía los deberes al final Europa pondría de su parte, especialmente Alemania. De nada han servido las peticiones de ayuda al BCE. Error garrafal hacer una solicitud pública y expresa frente a una institución que presume de independencia aunque tenga su sede en Frankfurt. Después se jugó el órdago del too big to fail (demasiado grande para caer) con muy malas maneras y se ha perdido. Visto con perspectiva, el retraso de los presupuestos, los reales decretos-ley de reforma del sector financiero (Guindos I y II) que no afrontaban el problema de Bankia, las dudas acerca de las cuentas públicas y el papel del Banco de España y la política europea de arrimarse a Alemania no fueron medidas acertadas. A la hora de la verdad nuestros máximos apoyo en el Eurogrupo han sido Pierre Moscovici, nuevo Ministro de economía francés y Mario Monti, que también ejerce como Ministro italiano de economía y finanzas. Berlín dejó presionar a Finlandia, Países Bajos, Austría e incluso Estonia que querían un rescate más a la griega y se aseguró de que la ayuda era al Estado a través del FROB y no directamente a los bancos como quería Madrid pese a que tuviera difícil encaje jurídico. No hemos elegido bien a nuestros aliados.

Perjudica a la deuda y al déficit y no fluirá el crédito

El Ministerio de Economía afirma que el rescate “no socava las condiciones actuales de la deuda pública, sino que refuerza su solvencia” y Rajoy declaró que “no afecta al déficit público”. Sin embargo, el préstamo en sí no computa como déficit y sí como deuda. Eurostat podría se comprensiva pero al pagar los intereses se dificulta el servicio de la deuda y añade más presión sobre la reducción del déficit para alcanzar el prometido 3%. Por otra parte es muy poco probable que se vuelva a abrir el grifo del crédito como se ha afirmado ya que las entidades financieras destinarán principalmente los fondos a reforzar su solvencia. En los memorandos anteriores se recomienda “desapalancar” el sector financiero… En España sindicatos y patronal han coincidido en que la mejora en el crédito no será muy significativa.

¿El fin de los problemas?

Ni mucho menos. Es posible que veamos una cierta relajación a muy corto plazo (hoy no se está dando) pero la incertidumbre acerca del resultado electoral griego y el crítico estado de su sector financiero (ya se rumorea un corralito), las dudas acerca de la futura arquitectura institucional europea y los riesgos de contagio a Italia (hoy ha confirmado un descenso del 0,8% del PIB en el primer trimestre y los terremotos no ayudan) u otros países como Chipre (su ministro de finanzas ha solicitado hoy ayuda) nos aseguran sobresaltos. Incluso aquellos que defienden el acuerdo, como el think tank bruselense Bruegel, son conscientes de que esto se asemeja más a un parche que a una solución duradera. Sin una mayor integración económica no habrá solución. Para confirmarlo, los CDS de bancos europeos han cerrado 100 pb arriba de máximos de 2009.

La variable no contabilizada en la ecuación es el profundo estigma que supone la intervención en un momento en el que España sufre de fuga de capitales. Es un tremendo mazazo para la tan manida marca España y lo pagaran familias y empresas a través de un encarecimiento de la financiación y una menor atracción de inversión internacional. En este momento, las percepciones son tan importantes como los fundamentales. Y con la intervención nos hemos colocado en el centro de la diana en un momento de máxima tensión. De nada sirven que te ayuden si el dinero sale corriendo del país. Cuidado con las profecías autocumplidas. Está claro que Monti ha sabido jugar mejor sus cartas. Difícilmente los inversores diferenciarán entre entidades sanas o en problemas y tenderán a reducir su exposición a España. Ejemplo es la foto que traía en portada Der Spiegel online el sábado por la tarde (nótese que el Santander no es uno de los bancos en apuros):

Llueven logos del Banco Santander . Der Spiegel

España es un país solvente con un problema de empleo y crecimiento grave que todavía tiene que pasar la resaca del ladrillazo. Al carecer de Banco Central y complicarse la crisis de su sector financiero durante una recesión prolongada necesitaba ayuda de sus socios. No le han dado la que solicitaba y Europa, como dicen los británicos, kick the can down the road (posterga el problema). Madrid tampoco puede quejarse porque el resto es solidario al jugarse su solvencia. Deberíamos mirar que hemos hecho mal y como mejorar para recuperar el prestigio perdido. Lo hemos hecho en otras ocasiones, esta vez no tiene porqué que ser distinta pero debemos cambiar por completo la mentalidad. Aún así, ahora ya no está en juego el futuro de España sino el del proyecto europeo al completo.

Mal fin de semana para los españoles, mal fin de semana para los europeístas ¿Cuan cerca del precipicio debe estar Europa para que cambie de dirección?

Álvaro Imbernón Sáinz. Bruselas.

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