Una victoria normal para un presidente normal

A pesar de la batahola del UMP, el partido de Sarkozy, con su intento de minimizar la derrota a base de antiguas consignas, el Partido Socialista se llevará, con casi toda seguridad, las legislativas. En cualquier caso, habrá que esperar a la segunda vuelta, al 17 de junio, para tener los resultados de cada circunscripción concreta, por supuesto.

François Hollande saluda desde el balcón de su sede de campaña tras las elecciones legislativas. KENZO TRIBOUILLARD / AFP

El llamado “presidente normal” conseguirá lo que reclamaba: una mayoría amplia que le permita gobernar cómodamente. Los medios progresistas advierten de que quizá será demasiado poder. La mayoría absoluta en adición al poder presidencial puede generar una embriaguez que desvíe las políticas del recién electo Hollande.

Este, que ha intentado mantener un perfil bajo entre su elección y las legislativas, ha ganado popularidad; se sitúa en un 62% de aceptación. Si bien la mayor parte de las decisiones que ha tomado han sido de cara al exterior: retirada de Afganistán, reunión con Merkel y puesta en marcha de su contraoferta para el crecimiento… nada de momento de inmigración o educación. Su única pica ha sido el adelanto de la jubilación a los 60 años, enmendando la medida sarkozysta que incendió la calle. Sin riesgos por el momento, ya llegará el compartir mesa con los sindicatos.

El secretario general de la UMP, Jean-François Copé.

Además ha recibido el respaldo de Moody’s, que perpetuará la triple A hasta la segunda mitad del año –con perspectiva negativa- a la espera de las medidas del nuevo presidente.

François Hollande supeditó la permanencia en el recién constituido Gobierno de los ministros y viceministros a que ganaran en las circunscripciones -en Francia la compatibilidad de cargos regionales y nacionales habitual- en las que se presentaban. Algunos optaron por retirarse –los menos- y otros se presentaron considerando que un espaldarazo de las urnas les atornillaría mejor al asiento.

Para dar ejemplo, el cabeza del Consejo de Ministros: Jean-Marc Ayrault. El primer ministro ha salido elegido directamente en la primera vuelta con pátina de autoridad. Han sido 23 los candidatos del PS elegidos en primer turno por 7 de la UMP. Sinécdoque de la debacle del partido derechista -de como de tenerlo todo a perderlo- y del triunfo socialista: del erial al Parnaso.

La líder ultraderechista Marine Le Pen (Frente Nacional) encabezaba la “Agrupación Azul Marine” / Le Monde

En 2007 el centroderecha obtenía un 45,5% de los votos, la izquierda un 35,5%. En 2012 los primeros se desploman hasta el 34% y los segundos crecen hasta el 47% -sumando poscomunistas, verdes y socialistas-. Solamente los votos del PS ya superan a la derecha (34,4%).

La polarización del espectro y la cornucopia de poder que se le presenta al PS tiene dos consecuencias directas.

Para palpar el primer aspecto podemos ir Pyrénées Atlantiques, la circunscripción de François Bayrou, diputado allí desde 1986. Seguramente se quedará fuera de la Asamblea Nacional por la concentración de los votos en izquierda y derecha. Y eso que ha quedado segundo en el balotaje. El PS es más sexy en estas elecciones.

Francois Bayrou, presidente del centrista MoDem. AFP/FRANCOIS GUILLOT

Y para el segundo hacia el drama de Ségolène Royal. La excandidata presidencial y expareja de Hollande ha mostrado desde hace meses su intención de ser, ante la inminente victoria, presidenta de la cámara. Desgraciadamente en La Rochelle hay un candidato disidente del PS que podría desalojarla de su escaño. Royal trata de seducir a Olivier Falorni (que obtuvo un 28,91% de los votos) para que deje vía libre a su candidatura, apoyada por el 32,03%. Aquí entra en juego la tijera de la UMP: la candidata de este partido se ha retirado para una segunda vuelta y aunque ha llamado a votar en blanco los electores de la derecha estos estarían complacidos de aguarle la fiesta a Royal. Los tintes del asunto no dejan de ser irónicos: la poca templanza de Royal permitió precisamente a Sarkozy hacerse con la Presidencia. Como si de una rivalidad futbolera se tratara: al enemigo ni agua.

Ségolène Royal el pasado domingo. Le Monde

Llegando hasta este punto el Frente Nacional es el corazón de todas las cuestiones. Con un impresionante avance en votos podría apenas tener uno o dos escaños… o incluso ninguno.

La razón es que en anteriores elecciones los partidos de izquierda y derecha –llamados el “frente republicano”- maniobraban para retirar a sus candidatos en aquellas circunscripciones donde no habían obtenido la victoria, permitiendo a los del contrario llevarse el escaño indefectiblemente, para ostracismo del FN.

Jean-Luc Mélenchon, líder del Frente de Izquierdas, no será diputado. AFP/BERTRAND LANGLOIS

Este año sin embargo, la amplia victoria del PS ha hecho que la UMP dé libertad de voto. Contamos por tanto una segunda ironía: una victoria amplia de la izquierda permitiría una entrada –moderada valga la contradicción- de la derecha extrema en el Parlamento. Que tiemblen Robespierre y Marat.

Hasta el último minuto –es decir, el 17- no sabremos el alcance de esta ruptura del pacto republicano.

Escrito por Oscar Valero

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